Dos minutos pueden ser las horas y dias que en algún tiempo necesité para sentirme completa o al menos satisfecha.
El valor del tiempo, como muchas otras cosas, no se considera según cantidades. Una vez me enamoré en un minuto y me desilusioné en sesenta segundos. Otras veces me enojé dias cuando deberian haber sido treinta segundos.
Puede sonar confuso y hasta rebuscado pero el mensaje claro y limpio quiero expresar: no importa cuanto duren tus planes, relaciones, un beso o abrazo, la prioridad radica en cuan feliz te haga ese Tiempo que decidiste invertir en el suceso.
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