Te extraño un montón y sigo pagando.
A veces recuerdo nuestros debates
tantas noches limitados
porque una fuerza, en ese momento superior,
me cortaba las ansias de saber más de vos.
Cada tanto me pregunto, hasta cuando he de pagar
lo que le debo a la vida, a tu vida
aunque nunca fui creyente de que las personas nos debamos
cuando de sentimientos se trata.
Te extraño un montón y sigo pagando.
A veces mucho y otras un poco más
yo sabía que nuestro camino era ningún lugar
pero aun así quería escucharte hablar
y sin poder hacerlo frente a frente
me conformaba en silencio.
Hoy me doy cuenta que no fui feliz
cuando tuve que renunciar.
Mi bolsillo emocional está en quiebra
ya no tengo más para saldar.
Me retiro con la deuda
y la esperanza que el círculo
nos deja a los desdichados.