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sábado, 30 de mayo de 2015

Cuando uno prefiere el té.

Las alacenas tienen variedad porque nunca se sabe qué té gustará tomar. Nuestros cercanos se anticipan y, cual sea la casa que visitemos, tienen reservado para mi friolero cuerpo una taza o tazón, un saquito o dos.
Cada quien con su costumbre, yo los prefiero antes de dormir porque en las mañanas el reloj me apura, mi agua nunca herve a tiempo aunque si pudiera elegir, manzanilla y anís.
Infusión que adquiere relevancia hasta en el campo del amor. Si habré marcado costumbres, si habré pedido con ternura un té antes de apoyar mi cabeza en la almohada.
Y le contagie la pasión a algunos pero no a tantos como hubiese querido. Supongo que mi fascinación tiene un adicional interesante, que quien quise o quiero me tenga en mente al tomar uno.


sábado, 23 de mayo de 2015

La perdí

La perdí a principio de otoño,
No la extrañé, con sutileza la odié
Ni un recuerdo me golpeó
Ni una noche de desesperación

Pero la perdí cuando comenzaban
Las hojas a caer.
Crujientes y anunciantes,
El frío amenazaba soledad
Y yo, sólo no me encuentro.
Cómo estarlo sí he vivido
En una casa vacía, en días silenciosos
Más años de los que la tuve a ella
Mirándome con su miel cada mañana.
Aborrezco su ausencia
Mas nunca lo confesaré.
Apago la luz y duermo:
"En algún lado la encontraré."

miércoles, 20 de mayo de 2015

El observador.

Sus ojos se mueven intermitentes pero con suave disimulo, tanto que su talento deja boquiabiertos hasta al distraido y silencioso que ocupa el último asiento del transporte público. Le interesa todo lo que los ajenos lleven en sus manos: libros, tecnología, papeles, comida, objetos varios. También, se divierte suponiendo, en su realidad paralela, el porqué y para qué de lo percibido.
A veces se encuentra con miradas que lo incomodan y no se hace problema alguno, si se siente de buen humor arma un juego en el que siempre gana y otras veces, cuando sus mañanas se tiñen de gris, prefiere evadirlas.
El observador siempre encuentra un pasatiempo fugaz, amores de diez o quince minutos, ofuscamiento por conversaciones ajenas. Lo que nunca halla, de manera directa, es una persona que confiese estar en la misma sintonía.


martes, 5 de mayo de 2015

A veces

¿Sabes qué extraño, amor pasado? tu comprensión inigualable, inquebrantable, cuando las obligaciones saturaban mi estabilidad. Hoy, que estoy llegando tarde a mis estudios, recuerdo la voz del apuro, las sacudidas al susurro de "¡Dale, nena!".
Otro recuerdo que samarrea mi mente es, el llegar a casa y contártelo todo.

"Seamos mágicos y trascendentes.
Seamos más que un momento y juro que se volverá eterno."

A veces, te extraño. Más que poco y apenas menos que demasiado.