La pasamos tan mal,
vivimos en gris tanto tiempo,
que nuestra naturaleza nos grita
que seamos color
en algún mal momento
de un ajeno pero cercano.
El dolor nos sacudio
sin prejuicios, sin piedad
nos hizo temblar hasta las rodillas
hasta perder la estabilidad.
Y a veces sentimos
partículas de eso que fue,
vos y yo sabemos
que hoy en día, no es igual,
tan solo son fantasmas
que nos quieren asustar,
no pueden, y se van.
Dura poco el temblor.
Entonces, nos pintamos de arcoiris,
salimos a regalar las sonrisas y bromas
las que un día nos faltaron
cuando la nube negra se quedó a vivir
sobre nuestra cabeza.
Caminamos hacia aquel que está llorando
para abrazar su pena y recordarle
que no todos tienen la dicha
de poder mojar la remera de alguien más
al llorar sobre su pecho.