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martes, 28 de noviembre de 2017

Ella y mis mierdas.

La otra noche no tenía nada que hacer y se me ocurrió leerla, después de meses de ignorar su existencia. No me sorprendió encontrar melancolía convertida en poesía y canción, pero lo que me dejó pensativo fue percibir su Fe en el amor totalmente destruida. No voy a negar que me hago cargo de un porcentaje de ese quiebre, mas no del todo ya que, antes de mi, existieron otros. Me siento aliviado al saber que no estoy a su alcance ni ella al mio porque, para ser sincero, no sé qué pasaría si hoy se me ocurre preguntarle cómo está. No es mala mina pero está loca y a diferencia de otros, no tengo la paciencia para lidiar con alguien roto. Bueno, si, yo la terminé de romper pero ella permitió que lo haga, o sea, se podría haber alejado y no lo hizo. Bueno, si, lo hizo pero cuando ya estaba sangrando.
 Cuando comenzó la distancia la culpé más de lo que me responsabilice yo, de que todo terminase tan mal. Pasaron tantos días y tengo que confesar: hay noches que el recuerdo de sus lágrimas me clavan un puñal. Me gustaría disculparme pero siento que si me acerco, me quemo. No sé si por ella o por el karma que debo pagar.


martes, 14 de noviembre de 2017

Ojala no me hayas leído.

Espero no me hayas leído
en estos meses, los últimos del invierno
porque no me gustaría enterarme
que me leíste y tu mundo siguió firme
como mis manos cuando te dijeron adiós para siempre
para siempre, qué ironía
nunca y siempre
somos loros repitiendo eso
no tenemos idea de la magnitud de esas palabras
sin embargo las escupimos en las promesas
y también en las penurias.

Ojala no me hayas leído 
cuando quería que regreses
a decirme ¿cómo estas, qué tal tus días?
detestaría saber que pese a cada sentimiento volcado
en una linea o veinte
tu cobardía ganó.



lunes, 6 de noviembre de 2017

Tng

Extraño tu amistad, dibujar en tu cuaderno, incitarte a irnos de clase, que te inclines al abrazarme, cruzar la calle de tu brazo, tomar el mismo colectivo pese a los problemas que me ocasionaba nuestra cercanía, aún veo tus películas, las que me recomendaste. Escucho tu música, la que me presentaste pero admito que me duelen un poquito asi que, las canciones pasan rápido.
Lamento que no  haya sido lo que pudo ser. Eramos geniales pero duró poco porque la infección se propagó.


sábado, 4 de noviembre de 2017

Una vuelta más a la penita.

Me clavaste agujas por todo el cuerpo y ahora no me puedo bañar en paz porque las marcas están ahí, en el contorno de mis senos, en mis pronunciadas clavículas. Algunas noches me desvelo pensando en tus razones, tu motivación a la hora de tirar de la cuerda que me estaba lastimando. Es decir, yo estaba más despierta que nunca pero el dolor me adormecía los sentidos, aun así te pedí incontables veces que no sigas, que duele, que basta, que ya está. Insististe y ¿para qué? anhelo que un día nuestro ego muera y nuestras esencias se crucen para disculparse con sinceridad de la más pura, por el infierno vivido.