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sábado, 4 de noviembre de 2017
Una vuelta más a la penita.
Me clavaste agujas por todo el cuerpo y ahora no me puedo bañar en paz porque las marcas están ahí, en el contorno de mis senos, en mis pronunciadas clavículas. Algunas noches me desvelo pensando en tus razones, tu motivación a la hora de tirar de la cuerda que me estaba lastimando. Es decir, yo estaba más despierta que nunca pero el dolor me adormecía los sentidos, aun así te pedí incontables veces que no sigas, que duele, que basta, que ya está. Insististe y ¿para qué? anhelo que un día nuestro ego muera y nuestras esencias se crucen para disculparse con sinceridad de la más pura, por el infierno vivido.
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