Seguidores

martes, 28 de noviembre de 2017

Ella y mis mierdas.

La otra noche no tenía nada que hacer y se me ocurrió leerla, después de meses de ignorar su existencia. No me sorprendió encontrar melancolía convertida en poesía y canción, pero lo que me dejó pensativo fue percibir su Fe en el amor totalmente destruida. No voy a negar que me hago cargo de un porcentaje de ese quiebre, mas no del todo ya que, antes de mi, existieron otros. Me siento aliviado al saber que no estoy a su alcance ni ella al mio porque, para ser sincero, no sé qué pasaría si hoy se me ocurre preguntarle cómo está. No es mala mina pero está loca y a diferencia de otros, no tengo la paciencia para lidiar con alguien roto. Bueno, si, yo la terminé de romper pero ella permitió que lo haga, o sea, se podría haber alejado y no lo hizo. Bueno, si, lo hizo pero cuando ya estaba sangrando.
 Cuando comenzó la distancia la culpé más de lo que me responsabilice yo, de que todo terminase tan mal. Pasaron tantos días y tengo que confesar: hay noches que el recuerdo de sus lágrimas me clavan un puñal. Me gustaría disculparme pero siento que si me acerco, me quemo. No sé si por ella o por el karma que debo pagar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario