Te miro y no lo creo
sos de este mundo
pero superas mi sueño.
Cuando te escucho hablar del día,
tu voz es la melodía
que elegiría pese a la oscuridad
de tus días olvidados.
Yo sé quien sos y el origen de tus muecas
no te juzgo, niña, la humanidad es dura
vos sos como un globo
que danza entre alfileres
y así me gustas, porque aunque temerosa
no te echas atrás.
Me gustaría que quepas en mis manos
pero tu grandeza me mira desde apenas lejos
y soy feliz, de todas maneras
porque estas pisando la tierra
y yo la beso en modo de agradecimiento.
Te miro y no lo creo
tus cicatrices me conmueven
sin embargo, crees que las ignoro
o que jamás las noté
cuando te cambias de ropa
y pasas de la gran armadura
a la suave seda,
ahí te contemplo, sin siquiera mirarte
no dejo de admirarte un instante.
¿Cómo pueden dejarte ir?
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