gritando por las calles que no te mereces tal y cual cosa
que lo justo seria recibir un poco más
o al menos, de igual a igual, lo que das.
Encaras el mundo con el dedo indice
y yo no puedo mirarte sin desalinear mis cejas,
la pena me carcome la serenidad.
Cada dos por tres estas mal
y no es un malestar liviano
de esos que te puedo ayudar a levantar
e incluso, me animo a cargar
¡NO! sos la fiera enjaulada
que nadie puede tranquilizar.
Tu voz retumba en la consciencia de los que te quieren
de los que te ignoran, y los que te dejaron atrás
porque no conoces la suavidad
lejos estas, de alcanzar un poco de paz..
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