Ningún "falso profeta de amor propio" va a venir a abatir mi alma con su ego.
Nadie debería proclamar que se ama, mientras su lengua expulsa veneno a diario, mientras el poder de la palabra se lo olvida en las agresiones verbales y físicas.
Quien se base en suposiciones para tomar decisiones, no debería hablar de amarse con tanto orgullo y arrogancia que se me eriza la piel.
Mis humildes lineas son para aquel que piensa constantemente que, el mundo ejerce contra su persona con el fin de derrumbar el castillo de sus sueños.
También, para el que ni siquiera lo intenta, para ese brazo rígido que no sabe torcerse, para el que está tan alto que, por miedo a caer, sigue subiendo sin entender la sencilla frase "A veces, para seguir creciendo, hay que agacharse".
Ustedes no se aman y no son conscientes de ello. Por mi parte, quiero lograrlo.
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