Quien diria que la ausencia de un saludo
perforaria el estómago, tal como lo siento ahora.
¡Cómo pesa la ausencia de tus buenas noches!
Y te busco con la boca cerrada,
no quiero manifestar el ruido
que hay en mis adentros.
Pocas horas han pasado
desde la última risa que mi mente registró
y aún retumba de punta a punta
desde la cabeza hasta mis frios pies.
Volvé, que la luna no nos encuentra
Volvé, que a esto yo le llamo amargura pasajera.

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