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martes, 3 de marzo de 2015

Una noche sin mi noche.

Quien diria que la ausencia de un saludo
perforaria el estómago, tal como lo siento ahora.
¡Cómo pesa la ausencia de tus buenas noches!
Y te busco con la boca cerrada,
no quiero manifestar el ruido
que hay en mis adentros.

Pocas horas han pasado
desde la última risa que mi mente registró
y aún retumba de punta a punta
desde la cabeza hasta mis frios pies.

Volvé, que la luna no nos encuentra
Volvé, que a esto yo le llamo amargura pasajera.

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