Nuestros encuentros no son frecuentes
pero si tuviera que simbolizarlos
con alguno de sus mil gestos
esa boca y su color,
esos dientes y su esplendor.
A veces me desayuno
su boca inclinada hacia abajo
y en mi interior protesto,
porque verla reir es un cuento sin fin
Entonces, cuando la mujer de labios rojos
no sonríe, el sol se esconde
el gris predomina, llueve a cantaros
y no sé qué hacer,
Mujercita de labios rojos y ojos miel...
ResponderEliminarTodos deliramos al ver su cuerpito de hada moverse.