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domingo, 30 de agosto de 2015

El sueño en el mar.

El viaje tomó un rumbo inesperado, ella lo notó cuando el tren arrancó en dirección contraria a la habitual. Tal desconcierto la llevó a preguntarle: ¿A donde vamos? y él le dio una respuesta que ausente relación tenia con la escena descripta a continuación. Estaban en el mar, la inmensidad sin fin que a ella tanto la sorprendía. Jugaban, eran niños adultos pero no eran "algo". Es decir, su relación no tenia un título ni algo semejante pero él la arrastraba más allá de la orilla con mucha confianza sobre su cuerpo, como si la conociera de toda la vida (algunos años pueden simular una vida entera, para muchos). Sal y arena, el paisaje era precioso para cualquier bendecido con el sentido de la vista. Desde leguas se sentía la felicidad, abarcaba cielo, arena, mar y sombrillas. Dicha perfección solo podía pertenecer a un sueño.

"¡Buenos dias!" la voz interior anunció la mañana del domingo.

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