Habíamos discutido un poco, un poquito muy muy poco, hasta se podría decir que no lo hicimos pero no está bueno mentir, como siempre largué unas palabras de más, acompañadas de aquellas navajas que intento perder cada vez que hiero a alguien amado. No pasaron muchos minutos hasta que en mi mente se cruzó el pensamiento:"¿Qué mierda dije?", mi mirada se tornó débil después del fuego que había ardido en ella, minutos atras ¿A quien quiero engañar? no sirvo para estas cosas, el discurso frío y determinante, las decisiones apresuradas, los amagues de hartazgo. Fui diseñada (cual robot) para remendar, reconstruir, pegar, acariciar, sanar, y muchas acciones más. Me acerqué en actitud de pollito mojado, mientras él miraba el cielo nocturno con su luna "llena de agua". Lo abracé por la espalda, apoyé mi cabeza en su hombro y no hablé. A veces es mejor pedir perdón con las acciones que con las palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario