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lunes, 20 de junio de 2016

El sol de otoño.

Siempre pensé que el sol de otoño tenía algo distinto, un brillo que no se manifiesta en otra estación. 
Le tengo mucho cariño, fue mi oyente y guía cuando no sabía a quien implorarle energía, tengo muy lindos recuerdos de su fuerza instalándose en mi pupila para enfrentar demonios de todos los días. 
También guardo en la memoria sus caricias, el mimo exacto que necesitaba mi alma cuando la tormenta arrasaba con mi intento de tranquilidad. 
A veces le atribuyo el merito del color que fue pintando mi vida, yo creo que él fue parte del equipo de rescate de una agorafobica. 

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