No sé cómo decirte que la raíz de la mayoría de mis incomodidades es el miedo. Nace en alguna parte física de mi cuerpo y se extiende hasta abrazar mi esencia, intenta modificarla pero bien sabemos que eso no podría pasar. Porque aunque esté desesperada y aterrorizada por alguna situación, lo que realmente soy no se lo lleva nada proveniente del ego.
No sé cómo disculparme por mis episodios, siento que mi voz ya no habla y difícilmente pueda llegar a vos. Lamento el tiempo perdido, algo en mi me había dicho que todo estaría bien y que intentarlo era una excelente idea. Mi cabeza me vendió un simulacro de serenidad
No se si despedirme o aguardar.
No se si llorarte o abrazarte .
En mi mente
puedo hacer todo eso y más
pero montar la luna
para luego enterrar los pies en algún jardín abandonado
es ambigüedad que lastima
pellizca, araña, mutila.
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