Una vez vi un par de ojos que recitaban poesía. No me pregunten cómo los
leí, simplemente el entorno se acomodo a mi gusto para poder
interpretar dicha magia.
El poema trataba de una ilusión que sudaba las manos y entorpecía el
cuerpo, describía las formas y texturas del deseo como formando a una
persona. Extrañamente creí conocer la razón de su creación. Me arriesgo a
pensar que estaba tan cerca mio tal como mi sombra.
Esos ojos, a parte de contar poesía, me brindaban un musical. Con luces,
humo de colores y una bonita melodía para recordar. Se preguntaran cómo
sonaba su música y se sorprenderán si les digo que aun retumba en mi
cabeza como grillos en la noche, como lluvia fuerte en mi ventana.
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