Lo que escribo viaja con el viento. Yo no sé a donde va, tampoco si volverá mas espero que el receptor lo sepa apreciar.
Ciertos versos y ninguna mentira, al final.
Los pájaros lo saben, la luna lo escucha. Acompañada de sus ojos, las
luciernagas del cielo. La hoja que cae en final de otoño tambien
sospecha que será un dia para las buenas nuevas, malas para algunos
quizá.
El mensaje llegó en manos del roble, viejo y sabio como su
apariencia. Su lectura ligera detonó una guerra: ¡Tranquilos todos, aun
quedan varios dias para nuestra primavera!
Las crujientes hojas
protestaron en un rincón, junto a las sensibles nubes cargadas de
llanto. "¡Que egoistas, cínicos sin piedad, lo quieren todo y con nada
se quedarán!" Cantaron los colibries mientras besaban una flor.
"Cada cual a su sitio pertenecerá" el antigúo roble susurró "Den espacio
a los demas, dejen ser sin cuestionar. Si no aprendemos a convivir
entre nosotros ¿quien más lo hara?."
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