Vi un reflejo, eramos dos
pero dos que sutilmente se separan.
No fue grato apreciar
que aunque muy juntos se nos vea pasear
el presente nos pide a gritos
separar nuestros pies,
cancelar los besos,
pausar nuestros sueños.
Si en mis manos está la solución,
yo no lo sé.
El dia a dia me enseña a no tirar
más de la cuenta pues la cuerda
se tiende a romper.
Quizas sea un descanso
o el final de nuestros dias.
Una cosa es segura,
regalo más lindo la vida no pudo darme.
Que difícil, mi querida Varda, es aceptar que lo eterno puede ser finito y aún peor: acudir a su final.
ResponderEliminarYo no soy de los que creen en el "para siempre" y cada puerta que he cerrado la he dejado, engañándome, ligeramente entreabierta.
Las abrazo vos y a tu pena.