Donde cabe un par de ojos
pueden dos más, lo aseguro
y se logra la danza de las pupilas
curiosas, como buscando las otras
con disimulo y ansias,
al mismo tiempo.
Es el juego predominante
cuando dos almas se atraen
sin preámbulo, sin señales
de pronto se está bailando
y el reloj deja de existir.
Si se corresponden
la fantasía sopla a la realidad
y las mujeres son las ninfas
fuente eterna de inspiración
para el poeta y su dedicación.
Si el destino los niega
todo vuelve a comenzar
pero ya no son esos ojos
los que se miran y desean
son otros, con otros
y nada más.
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