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martes, 20 de octubre de 2015

La enfermedad

Todos los días agarro del brazo a la voluntad para enfrentar mi tormenta, la noche anterior suelo dormirme con el pensamiento de "será una gran mañana". A veces, lo es y otras veces cuesta mucho verlo de tal manera. Ni siquiera podría especificar qué me hace sentir tan mal cuando piso la calle, porque no es constante. Hay momentos que hasta me olvido que alguna vez tuve problemas para salir y me siento demasiado bien, naturalmente tranquila. Pero cuando se me bloquea la fortaleza, estoy caminando sobre un pie, para colmo, inestable. Lo que mas me jode de los episodios es que involucra a los que más quiero y, especialmente, a quien amo. Quiero estar a su lado y en todas partes, pero me veo limitada al menos de manera temporal. Sufro horrores cuando no lo logro y tengo que volver a mi casa, en esos momentos siento que alguien se ríe de mi, de mi debilidad, y que me ganó la batalla.

Esta noche es mucho más triste que otras porque nuevamente, lo intenté y fallé. Podría estar en los brazos de mi escandaloso amor pero como consuelo tengo un teclado frió bajo mis manos, gran consuelo.



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