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jueves, 24 de noviembre de 2016

El flechazo

Cuando no se encuentran las palabras para recrear una situación vivida, cuando todo lo aprendido para expresarse deja de tener la profundidad que necesitas, se habla de: El flechazo.
Ocurre cuando no lo esperas y donde jamas se te hubiese ocurrido que podía pasar, puede manifestarse como una punzada en las emociones, una fuerte caricia al alma, una sacudida a la monotonía, una cachetada a las creencias de amor que, fielmente, te acompañaron durante años. El flechazo no comprende la lógica ni el razonamiento, ignora todos los por qué, simplemente lo sentís tan profundo que tu Ser te pide a gritos que ¡HAGAS ALGO!.
Cuantas historias se pierden por ignorar los deseos de cruzar una palabra, de mover los pies hasta concretar la cercanía ideal. Y no puedo culparnos, son tiempos difíciles (aunque creo que siempre lo fueron) para concebir un "algo", nos reina la incertidumbre abrazada al miedo y, ¿qué mas da? se nos pasa la oportunidad.
Y ¿qué pasa si nos dejamos llevar? nos regocijamos con la flecha del destino. Volvemos al principio de este breve texto: las  palabras quedan chicas, diminutas, imperceptibles, lejanas.

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