A veces me pregunto
cuantas noches de cuatro horas
tienen que pasar
hasta que llegue a ganar
un poco de paz,
un espacio de tranquilidad.
A veces me reprocho
cuanta inspiración tengo que invertir
para saciar la sed
que dejó el nosotros
y el porvenir
A veces me cuestiono
qué tan mal lo hice
y por qué fue así
no soy la victima de la historia,
sería en vano mentir.
A veces hay nubes y muchas otras
el verano se anuncia insoportablemente
es ahí cuando recuerdo
nuestras noches quejosas
los mosquitos y la parra
el deseo de no salir nunca más de tu cama.
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