Te hacía papas fritas
porque a vos te vuelven loco
pero le ponías tanta sal
que me daban ganas
de no cortar una papa
nunca más.
Encima, los huevos a freir
¿Cómo te puede gustar comer así?
pero el amor lo ponía ahí
en la sartén
para vos
y tu sonrisa
para tu barba
y tus gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario