Por la puerta, como cualquier persona lo haría.
La ventana también está disponible
aunque, con tu altura, se vería chistoso.
Rompé la pared que mas te guste
para hacer drástica la huida.
O mejor aún, explotá el techo,
con el rencor que guardas
a lo largo y ancho de tu cuerpo.
Si querés, te podes ir
y quizás no quieras pero debas
porque quedándote nunca te sentiste triunfador.
Muchas veces te acercaste, amagaste
y te sostuve del brazo con uñas, dientes
llanto y palabras.
Pero hoy no me permito ser egoísta
si querés, te podes ir
yo estaré por ahí.
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