Perfumaste el cielo con tu esencia,
Verano sagrado donde te encontré.
Ese aroma perdura en mi consciencia
y cuando duermo, también.
Nunca olvidaré tus colores
mucho menos al asesino
que se llevo al verano de mi vida.
Frío como envidioso,
El otoño te arrebató.
Mis sentidos piden justicia,
todavía te extraño entre mis manos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario