Yo te puedo jurar por mis manos
que nunca había alcanzado el cielo
hasta que me animé a tocarte.
Mujer, no sé si podrás sentir tu propia suavidad
pero yo me animo a declararlo, esta noche
con la luna llena de testigo:
sos el terciopelo que mi tacto jamas olvidara.

No hay comentarios:
Publicar un comentario