Quisiera estar pensando en qué ropa, maquillaje y peinado luciré en presencia del sol y tus ojos. No, eso ya pasó. No queremos que vuelva, no queres y yo acepté. Por eso llamé al silencio y hoy no sé cómo estas o qué pensas.
Me lo advertiste pero el capricho (o deseo) me hizo insistir con sutileza. Ya estaba escrito, nunca pudiste perdonarme ni volverme a querer, mas yo nunca dejé de hacerlo.
Te dejo con tu frialdad, no necesito convertirme en hielo yo tambien.
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