Seguidores

sábado, 30 de mayo de 2015

Cuando uno prefiere el té.

Las alacenas tienen variedad porque nunca se sabe qué té gustará tomar. Nuestros cercanos se anticipan y, cual sea la casa que visitemos, tienen reservado para mi friolero cuerpo una taza o tazón, un saquito o dos.
Cada quien con su costumbre, yo los prefiero antes de dormir porque en las mañanas el reloj me apura, mi agua nunca herve a tiempo aunque si pudiera elegir, manzanilla y anís.
Infusión que adquiere relevancia hasta en el campo del amor. Si habré marcado costumbres, si habré pedido con ternura un té antes de apoyar mi cabeza en la almohada.
Y le contagie la pasión a algunos pero no a tantos como hubiese querido. Supongo que mi fascinación tiene un adicional interesante, que quien quise o quiero me tenga en mente al tomar uno.


3 comentarios: