Seguidores

martes, 7 de febrero de 2017

AG

Cuando pienso en un titulo me enojo tanto que clausuro el espacio y me voy a otra parte, a hacer algo distinto pero con frustración porque yo quería escribir. Ahora no dejé que eso me atormente y me pasé a pintar alguna vivencia por estos espacios.

No sé si hay un momento del día especifico para declarar que me siento quebrada, consumida, impura, desdichada, obligada, insatisfecha y unas cuantas mierdas más. Creo que últimamente es una cuestión ambiental, si. Digamos que cuando baja la temperatura mi defensa emocional se desestabiliza, por lo tanto dejan de existir barreras protectoras y me lleno de bacterias o virus que no puedo combatir yo sola. La desesperación me hace buscar algún remedio, cuando finalmente lo ingiero me doy cuenta que estoy perdiendo el tiempo, que por mi propia cuenta puedo estar mejor. Ahí empieza la danza de los lamentos, subo, bajo, veinticincos giros, diez tropezones, una caída, esbozo media sonrisa, cinco sollozos y no termina ahí.

No quiero culpar a los dieciocho grados centigrados de la noche, tampoco a la tormenta furiosa que visitó mi ciudad, en realidad no quiero que alguien cargue con culpas mucho menos la naturaleza, pero sí hay alguien que podría dar un poco más para acomodar el desorden, y cuando diviso a esa persona no me sale otra cosa que escabullirme más y más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario